La mayoría de los cruces semaforizados proporcionan información exclusivamente visual, lo que obliga a las personas con discapacidad visual a estimar el momento adecuado para cruzar o a depender de la asistencia de terceros. En respuesta a esta problemática, se desarrolló ACPI (Asistente de Cruce Peatonal para Personas Invidentes), un sistema basado en Internet de las Cosas (IoT) diseñado para favorecer la autonomía y la seguridad de los usuarios durante el cruce de vías reguladas por semáforos.
El sistema está compuesto por cuatro elementos principales: un brazalete inteligente, un semáforo instrumentado, una aplicación móvil y una plataforma web. El semáforo transmite de manera inalámbrica, mediante el protocolo ESP-NOW y sin requerir conexión a internet, información relacionada con su orientación, el estado del cruce (habilitado o no para el paso peatonal) y el tiempo restante para el cambio de fase. El brazalete recibe estos datos y actúa como intermediario entre el entorno y el usuario. Para ello, calcula su propia orientación utilizando un acelerómetro y un magnetómetro, la compara con la orientación del semáforo y traduce la información obtenida en patrones de vibración. Dichos patrones permiten indicar si es necesario esperar, si es seguro cruzar o hacia qué dirección debe orientar su cuerpo para quedar correctamente alineado con el paso peatonal. Adicionalmente, la aplicación móvil recibe la información del brazalete mediante Bluetooth Low Energy (BLE) y la envía a una plataforma web, donde se almacena y visualiza como datos de telemetría para seguimiento y análisis.
El proyecto ha evolucionado a través de tres versiones de desarrollo. La primera empleó una tarjeta micro:bit alojada en una carcasa rígida fabricada en PLA. La segunda incorporó un microcontrolador ESP32, incrementando las capacidades de procesamiento y comunicación. Finalmente, la versión actual integra una placa de circuito impreso diseñada específicamente para el proyecto, la cual incorpora un ESP32-C3 Super Mini, sensores de orientación, dos motores vibradores y un sistema de carga para la batería, logrando una solución más compacta, robusta y funcional.
La evaluación del sistema se fundamenta en una metodología mixta estructurada en cinco fases. En primer lugar, se verifica el desempeño de los sensores de orientación. Posteriormente, se evalúan los patrones hápticos de vibración mediante señales simuladas del semáforo generadas desde el monitor serial. La tercera fase analiza la confiabilidad de la comunicación inalámbrica entre los diferentes componentes. En la cuarta fase se determina la autonomía energética del dispositivo bajo condiciones de uso representativas. Finalmente, se realiza un escenario de cruce simulado en el que se compara la frecuencia con la que una persona requiere asistencia de terceros para cruzar la vía, tanto con el uso del brazalete como sin él. Este procedimiento permite valorar el impacto del sistema en términos de autonomía, orientación y accesibilidad para personas con discapacidad visual.