Este proyecto propone un modelo descentralizado y de bajo costo para el tratamiento de aguas residuales urbanas, frente al alto costo de infraestructura y energía que exigen las plantas de depuración centralizadas tradicionales. La solución consiste en bioceldas flotantes modulares, fabricadas mediante impresión 3D y equipadas con electrodos de acero inoxidable, que aplican una corriente eléctrica de bajo voltaje para inducir electrólisis in situ en cuerpos de agua y efluentes cloacales. Este proceso genera nanoburbujas de oxígeno e hidrógeno que sobresaturan el medio líquido, eliminando focos anaeróbicos y malos olores, oxidando contaminantes y facilitando la separación de materia orgánica. La metodología incluyó cuatro fases: modelado CAD, ensamble electromecánico con sellado epoxi, y pruebas de laboratorio con efluentes reales, midiendo turbidez, pH, demanda química y desprendimiento gaseoso. Los resultados muestran una reducción sustancial de la carga orgánica y mejora del oxígeno disuelto, además de permitir la valorización de subproductos como el hidrógeno verde. El proyecto se presenta como una solución tecnológica disruptiva, modular, económica y replicable, apta para ferias científicas, comunidades descentralizadas y aplicaciones reales de saneamiento sustentable.