El estudio de estos fenómenos permite comprender la interacción del océano y la atmósfera durante la formación de huracanes. De esta manera, el proyecto busca explicar estos procesos y contribuir a una mayor concientización sobre su formación, prevención y posibles consecuencias ambientales para la población costera.
La fuerza de Coriolis es un efecto aparente que se manifiesta en objetos que se desplazan dentro de un sistema en rotación, como la Tierra. Este efecto modifica la trayectoria de los cuerpos en movimiento sobre la superficie terrestre, provocando que los vientos y las corrientes oceánicas se desvíen. Como consecuencia, los movimientos del aire y del agua adquieren una forma curvada o espiral.
La dirección de esta desviación depende del hemisferio: en el norte los movimientos se desvían hacia la derecha, mientras que en el sur hacia la izquierda. La espiral de Ekman se relaciona directamente con Coriolis. Cuando el viento ejerce fuerza sobre el océano, pone en movimiento la capa superficial del agua.
Debido a Coriolis, esta capa no se desplaza en la dirección del viento, sino desviada. La fricción transmite el movimiento a capas más profundas, las cuales se mueven con menor velocidad y mayor desviación,
formando la espiral de Ekman.