Mi proyecto surgió de la idea de implementar un sistema que apoyara al medio ambiente. Así nació la extrusora de filamento y, como su nombre lo indica, produce filamento para impresoras 3D.
Este proyecto busca darle una segunda vida a las botellas de plástico, las cuales son conocidas por ser uno de los contaminantes que más abundan en las calles, mares, áreas verdes, entre otros lugares. Por ello, se busca reducir su presencia en el entorno mediante su reutilización.
Algunas de las partes principales del proyecto son las siguientes: un motor NEMA 17, un NE555, un módulo que controla la temperatura, entre otros componentes.
El proceso por el que tiene que pasar el PET es el siguiente: primero pasa por la cortadora para obtener tiras de plástico; después, estas pasan por una boquilla que se calienta a 120 °C. Posteriormente, el material sale por el otro lado de la boquilla en forma de filamento y se va enrollando en los engranes.
Se tienen planeadas muchas mejoras para el proyecto. Aunque actualmente funciona muy bien, siempre es posible optimizarlo. Entre las mejoras que se pretende agregar están la capacidad de utilizar diferentes tipos de plástico para fabricar filamento y la integración de una impresora 3D con la extrusora, de manera que el filamento pueda alimentarse automáticamente durante el proceso de impresión.